Antecedentes:
María Montessori primera mujer italiana que llegó a ser médico, creó a partir de 1906 una nueva pedagogía basada en la fe en los niños y en un profundo respeto a cada ser humano; concretada en una estructura ordenada que facilita que cada niño satisfaga sus necesidades y pueda desarrollarse de forma integral.
Más de cien años de excelentes resultados en las escuelas Montessori avalan el valor de esta Pedagogía basada en tres principios:
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1.- Ambiente adecuado: seguro, limpio, ordenado, estructurado, rico, interesante y que permita relaciones sanas entre todas las personas, un ambiente tranquilo con reglas claras y consistentes y donde se vive con valores universales;
2.- Maestros humildes: que puedan guiar a los niños sin manipularlos, permitiéndoles la libre actividad que desarrolle su espíritu y logrando que ellos “vayan creciendo a la vez que los maestros van disminuyendo”. Estos maestros respetuosos con los niños a la vez cuidan y generan un ambiente disciplinado y ordenado donde cada niño puede ir desarrollándose bajo su guía;
3.- Material científico creado especialmente para responder a las necesidades de desarrollo de los niños, a la vez que acercarlos a la cultura desde sus bases, manteniendo retados a los niños e interesados. Este material científico hizo de María Montessori un verdadero genio pedagógico. Transforma cada dificultad para el aprendizaje en un reto apropiado, donde busca logros concretos con un material asible, atractivo, colorido, matemáticamente preciso y exacto para que el niño lo use en lo individual el tiempo que necesite, siendo retado por el guía con ejercicios con el mismo material para obtener lo que el niño requiera para adquirir la cultura: matemáticas, geografía, lectura y escritura, biología, etc. Habiendo sólo un material de cada tipo, los niños necesitan esperar, si es que alguien lo está usando y valoran la oportunidad de tenerlo en sus manos. Como consecuencia cada niño está simultáneamente utilizando un material diferente.
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